Fuente: Gilbarco Veeder-Root
20 de Octubre de 2026

Gilbarco Veeder-Root advierte que desconocer el origen, el historial de mantenimiento o las modificaciones de un dispensador usado puede representar riesgos para la seguridad, la precisión de las mediciones y la continuidad operativa.
Ciudad de México, 20 de octubre de 2026.- La comercialización y reutilización de dispensadores de combustible usados en estaciones de servicio en América Latina plantean desafíos y riesgos operativos y de seguridad que requieren especial atención, particularmente en países como Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia. Por ello, la inspección previa, la verificación de certificaciones correspondientes y la trazabilidad de cada equipo son medidas fundamentales para que la modernización de las estaciones avance con altos estándares de seguridad, confiabilidad y control.
Para Gilbarco Veeder-Root, empresa de Grupo Vontier y líder global en soluciones para la gestión, pago y automatización de estaciones de servicio, el principal riesgo no radica necesariamente en que un dispensador haya sido utilizado previamente, sino en la operación de equipos cuyo origen, antigüedad, mantenimiento o modificaciones se desconoce o no pueden comprobarse. Por ello, recomienda que antes de adquirir o instalar un dispensador usado, el operador cuente con documentación verificable y una revisión técnica previa que permita comprobar sus condiciones de funcionamiento.
Los dispensadores operan de manera permanente con productos inflamables y están integrados por componentes mecánicos, electrónicos y de medición que deben funcionar conforme a parámetros y requisitos técnicos y regulatorios específicos. Cuando un equipo usado cambia de propietario o es trasladado entre países, puede perderse parte de la información sobre su historial técnico, la sustitución de piezas o las intervenciones realizadas durante su vida útil.
“Un dispensador usado puede seguir operando de manera adecuada siempre que exista trazabilidad sobre su procedencia, mantenimiento y componentes, y que sea sometido a una evaluación técnica antes de volver a entrar en servicio. El problema surge cuando no existe información suficiente para determinar en qué condiciones se encuentra realmente el equipo”, señaló Ariel Dovek, director comercial para América Latina de Gilbarco Veeder-Root.
Otro aspecto relevante es la precisión de las mediciones del equipo. Un dispensador debe garantizar que el volumen registrado corresponda al combustible efectivamente entregado. El desgaste, las reparaciones inadecuadas, la alteración de componentes o las deficiencias de calibración pueden generar diferencias que afecten tanto al consumidor como al operador de la estación. Una buena práctica es, antes de ponerlo en operación, verificar el estado del sistema de medición y realizar pruebas y calibraciones conforme a la normativa aplicable.
A ello se suma el impacto económico de este tipo de equipos: un menor precio de adquisición no necesariamente representa un menor costo durante la vida útil del equipo, puesto que factores como las reparaciones recurrentes, la sustitución de componentes, las dificultades para encontrar refacciones, las recalibraciones y los paros no programados pueden incrementar los gastos de operación y reducir la disponibilidad o vida útil del dispensador.
Ante este escenario, Gilbarco Veeder-Root considera fundamental que la incorporación de equipos usados esté acompañada de procedimientos que permitan verificar su trazabilidad: identificación del número de serie, procedencia, antigüedad, historial de mantenimiento y reparaciones, así como la integridad de sus componentes y las certificaciones de seguridad correspondientes.
La compañía recomienda que cualquier dispensador reutilizado sea inspeccionado por personal técnico calificado o representantes autorizados antes de su instalación, con especial atención a los sistemas de medición, elementos de seguridad, componentes electrónicos y dispositivos destinados a operar en ambientes donde existen combustibles y vapores inflamables. Se aconseja, además, establecer un programa de mantenimiento preventivo y revisiones periódicas.
Para Gilbarco Veeder-Root, la inspección, la verificación de las certificaciones aplicables y la trazabilidad deben formar parte de las decisiones de compra, instalación y mantenimiento de dispensadores usados. Estas buenas prácticas ayudan a identificar oportunamente posibles fallas, respaldar mediciones confiables y reducir interrupciones no programadas. Así, además de reforzar la seguridad del personal y de los consumidores, contribuyen a fortalecer la confiabilidad y continuidad operativa, optimizar los costos de mantenimiento y proteger la inversión de los propietarios de estaciones de servicio a largo plazo.
“En un mercado regional que avanza hacia estaciones de servicio más digitalizadas, conectadas y seguras, conocer el historial y las condiciones reales de los equipos debe convertirse en un elemento prioritario para tomar decisiones de inversión y modernización de los establecimientos”, aseguró Ariel Dovek.
Sobre Gilbarco Veeder-Root
Gilbarco Veeder-Root, empresa del grupo Vontier, es líder global en soluciones de gestión, pago y automatización de combustible. Con más de 150 años de trayectoria en innovación, tiene presencia en más de 90 mil estaciones en América Latina y una sólida red de distribuidores en la región. Sus tecnologías impulsan la eficiencia, seguridad y digitalización del sector energético, además de acompañar la transición hacia una movilidad más limpia y conectada. Para más información: https://www.gilbarco.com/la/
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