Fuente: La Jornada / Alejandro Alegría
12 de Marzo de 2026

El sistema energético mexicano es vulnerable a la volatilidad de productos petrolíferos diferentes de las gasolinas, aunque el efecto dependerá de la duración del conflicto en Medio Oriente, según expertos.
La principal debilidad es “nuestra elevada dependencia del gas natural importado”, señaló Fabio Barbosa, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
“A pesar de ser productor de petróleo, el país depende estructuralmente de combustibles y gas natural importados. Estados Unidos exporta más de 1.9 millones de barriles diarios de petrolíferos refinados a México, lo que representa más de 70 por ciento del consumo nacional de gasolina, diésel y combustible para aviones”, señaló a su vez el despacho de abogados León Barrena Rodríguez.
Agregó que la Comisión Federal de Electricidad se ha vuelto estructuralmente dependiente del gas estadunidense, pues cubre cerca de 74 por ciento de su demanda de gas natural con importaciones de Estados Unidos, la mayor parte proveniente de Texas. “Esta doble dependencia significa que la seguridad energética de México está externalizada”, indicó.
Arturo Carranza, experto en energía, comentó que el conflicto en Oriente Medio ha elevado los precios, aunque no es el caso en América del Norte, donde ha permanecido por debajo de 3 dólares el millón de BTU.
“No extraña este comportamiento, toda vez que los precios del gas natural en América del Norte han sido históricamente más bajos que en otros mercados debido a que Estados Unidos es uno de los principales productores mundiales. Este factor fundamental del mercado permite perfilar un riesgo reducido de una posible interrupción del suministro de gas natural de Estados Unidos a México”, señaló.
No obstante, destacó que “el panorama puede cambiar si el conflicto se prolonga y Europa u otra región del mundo empieza a tener problemas con el suministro de gas natural. En ese caso, más que problemas de suministro para México, se esperarían aumentos del precio”.
Carranza señaló que la posibilidad de que el suministro global de petróleo se interrumpa si se extiende la guerra en la región ha llevado a que petróleo se cotice por arriba de 120 dólares por barril.
“La incertidumbre respecto a la duración del conflicto incrementa el nerviosismo y la volatilidad de los precios de los energéticos”, lo que impacta los precios de los combustibles. En mercados donde este efecto es inmediato, como el de Estados Unidos, los precios de los combustibles se han incrementado poco más de 30 por ciento respecto a finales de febrero.
Si bien los 32 miembros de la Agencia Internacional de Energía acordaron liberar 400 millones de barriles para comenzar la pérdida del suministro por el conflicto, México no aportaría crudo, señaló el especialista Ramsés Pech.
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