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El nuevo camión robot chino que revoluciona la minería

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Fuente: El Confidencial / Por Jesús Díaz

06 de Mayo de 2026


El nuevo camión robot chino que revoluciona la minería

Este camión minero totalmente autónomo de casi seis metros de altura puede moverse de lado y girar sobre sí mismo con una maniobrabilidad y seguridad excepcionales, pudiendo operar 24 horas al día, 7 días a la semana

i pensabas que la inteligencia artificial integrada se limitaba a humanoides y perros robóticos, permíteme presentarte el Shuanglin K7. Equipado con un cerebro de conducción de nivel 4 que le permite operar sin ninguna intervención humana, este enorme robot sobre cuatro ruedas puede literalmente girar sobre una baldosa, rotando 360 grados sobre su propio eje vertical y moviéndose de lado como un cangrejo, y funciona ininterrumpidamente. Según sus desarrolladores —el Grupo Shuanglin y la Universidad de Tsinghua—, este enorme camión robótico de 5,2 metros de altura no solo es el primero de su clase, sino que está destinado a cambiar la industria minera.

 El vehículo representa un cambio estructural hacia la sustitución de operadores humanos por sistemas digitales para mejorar la logística de extracción y la seguridad laboral, afirman sus inventores. Pero eso aún está por ver. La máquina ahora necesita demostrar que puede resolver los problemas en el mundo real y a gran escala para cumplir su cometido de manera efectiva y resolver los problemas a los que se enfrentan las flotas mineras autónomas actuales y menos capaces, como las pérdidas de conexión de red y el deterioro estructural del yacimiento.

Un leviatán inteligente

El Shuanglin K7 mide 13,8 metros de largo y 5,7 metros de ancho, y pesa 100 toneladas métricas en vacío. El cerebro de inteligencia artificial de este leviatán analiza constantemente sus sensores para calcular la dirección, la velocidad y la ruta sin necesidad de un conductor de seguridad, y, supuestamente, con plena conciencia de otros vehículos y humanos a su alrededor. Siempre y cuando se mantenga dentro de la geografía cartografiada de una zona de excavación, claro. Mientras que los coches de Volvo, Mercedes o Tesla tienen un nivel 2 de autonomía —lo que requiere la atención y las manos de los conductores— y BYD ha alcanzado el nivel 4, pero solo en aparcamientos públicos, no en la carretera, el K7 puede circular con total seguridad por el yacimiento, reconociendo todos los elementos típicos de las minas a cielo abierto.

 El nivel 4 no es la única maravilla de este gigante de acero. Con una configuración de tracción de 8x4, el camión emplea un sistema electrónico distribuido de conducción por cable en cada rueda. En lugar de utilizar pesados ejes de acero para transferir la potencia mecánica de un motor a los ejes, esto funciona más como un sistema nervioso digital, enviando haces de electrones para accionar motores distintos situados en cada rueda. Cada motor se mueve independientemente de los demás, por lo que el vehículo —que pesa 248 toneladas métricas a plena carga— puede desplazarse lateralmente, como un cangrejo, y dar la vuelta sobre su eje vertical sin maniobrar en absoluto. Esto significa que las explotaciones mineras ya no requieren espacio adicional reservado en las pistas solo para que los vehículos den la vuelta y realicen sus operaciones. El profesor Huang Jin —profesor de la escuela de vehículos y movilidad de la Universidad de Tsinghua que trabajó en el proyecto— declaró al periódico estatal Science and Technology Daily que esta extraordinaria capacidad mecánica "puede mejorar enormemente la flexibilidad operativa y la adaptabilidad al terreno en entornos complejos". El K7 es capaz, dice, de transportar hasta 158 toneladas métricas dentro de su caja de 100 metros cúbicos, con una velocidad máxima de 29 kilómetros por hora. También puede girar como un camión normal en un radio de 12 metros, y detenerse en menos de 12 metros en caso de emergencia.

Según sus fabricantes, la máquina soporta un funcionamiento continuo gracias a sus baterías intercambiables, que solo tardan 5 minutos en sustituirse. El camión también 'ahorra' energía: al descender por las pendientes de la mina, el sistema de frenado captura la energía de la masa en descenso de forma muy parecida a como un coche de Fórmula 1 captura su inercia al frenar. En teoría, según sus desarrolladores, este mecanismo convierte hasta el 85 % de esa energía cinética de nuevo en electricidad almacenada, prolongando la autonomía del camión.

Los modelos informáticos predicen que todas estas características producirán un aumento del 35 % en la producción, una reducción del 90 % en los accidentes en el yacimiento y una caída del 25 % en los costes de mantenimiento a lo largo de su vida útil y de neumáticos en comparación con la maquinaria diésel. Nada mal si resulta ser cierto.

 

El Gobierno chino —que depende de los minerales para mantener su control de la cadena de suministro mundial— necesita este vehículo para automatizar por completo el sector minero chino en 2030, un objetivo que ya se está materializando en Xinjiang y Mongolia Interior con otras flotas menos capaces. En el yacimiento de carbón de Yimin, en Hulunbuir, una empresa pública de servicios llamada Huaneng Group ha desplegado 100 volquetes eléctricos sin conductor llamados 'Huaneng Ruichi', desarrollados con Xuzhou Construction Machinery Group y la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pekín, así como con Huawei Technologies, con su propia inteligencia artificial y comunicación 5G avanzada. Esta iniciativa es solo una fracción de la mayor puesta en marcha de vehículos mineros no tripulados a nivel mundial.

El inicio de una revolución

Pero estas son solo promesas. El K7 carece actualmente de datos operativos de la flota a lo largo de los años. Expertos de la industria como Haultrax afirman que, sin los procedimientos correctos, los sistemas automatizados "pueden ser menos productivos que una flota tripulada" debido a protocolos operativos deficientes que introducen el "potencial de que ocurran incidentes de seguridad graves". Haultrax identifica la red inalámbrica como "el aspecto más crítico" para la estabilidad.

 

Otros grupos de la industria también advierten de que la interferencia del GPS paraliza la producción por completo. La degradación física de las minas a cielo abierto es igualmente problemática. Además, la Universidad de Minería de San Petersburgo señala que el polvo y las vibraciones destruyen los sistemas de tracción eléctrica. Estos problemas pueden provocar accidentes mortales. El pasado agosto, Reuters informó de que los trabajadores de la mina Escondida de BHP en Chile protestaron para denunciar dos accidentes de camiones autónomos.

 Y, aunque esos camiones no eran en absoluto de nivel 4, tendremos que esperar y ver si alguno de estos leviatanes de nivel 4 puede sobrevivir a los rigores del trabajo real ininterrumpido. Al igual que sus colegas humanos y humanoides.

Por Jesús Díaz

 

Encuentre la nota en: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2026-05-05/robot-chino-revolucionara-mineria_4350299/