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Innovación tecnológica acelera transición energética en México

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Fuente: El Economista / Por: Viridiana Diaz

17 de Febrero de 2026


Innovación tecnológica acelera transición energética en México

Digitalización, almacenamiento y datos consolidan energías renovables competitivas y fortalecen resiliencia energética empresarial.

En un contexto global marcado por la urgencia climática, la presión de los mercados por cumplir criterios ESG y la necesidad de fortalecer la competitividad industrial, la innovación tecnológica se ha convertido en el eje de la transición energética en México. Más allá de instalar paneles o aerogeneradores, el verdadero cambio está en la capacidad de gestionar la energía con inteligencia, datos y modelos digitales que permitan integrar renovables sin comprometer la estabilidad del sistema eléctrico.

Israel García Palacios, Market Manager de la Unidad de Negocios de Automatización de Redes de Hitachi, sostiene que el crecimiento solar y eólico en el país depende menos de la capacidad instalada y más de la capacidad de administrarla. “México tiene niveles de radiación solar entre los más altos del mundo y corredores eólicos de clase mundial, particularmente en el norte y el Istmo. El desafío ya no es solo generar más energía limpia, sino administrarla con precisión y transmitirla eficientemente. No hay transición sin transmisión”, afirma.

La intermitencia —la variabilidad natural del sol y el viento— es el principal reto técnico. Para enfrentarlo, la digitalización de las redes eléctricas está incorporando inteligencia artificial y machine learning que permiten pronósticos meteorológicos de alta resolución y modelos predictivos de generación. Estos sistemas anticipan variaciones en radiación o viento y ajustan en tiempo real el despacho eléctrico, reduciendo riesgos de sobrecargas o interrupciones, agregó el vocero.

Uno de los avances que más ha modificado la ecuación económica es el almacenamiento energético. En los últimos cinco años, el costo por kilowatt-hora de almacenamiento ha disminuido alrededor de 30%, tendencia similar a la reducción en el precio de celdas solares. Las baterías a escala industrial permiten capturar excedentes en horas de alta generación y liberarlos en picos de demanda, estabilizando precios y fortaleciendo la confiabilidad del sistema.

“Redes inteligentes y almacenamiento están convirtiendo la expansión renovable en una decisión técnica y financieramente viable”, explica García Palacios. Una red que monitorea y gestiona activamente reduce pérdidas, evita sobrecargas y minimiza interrupciones, lo que se traduce en menos eventos críticos y mayor certidumbre para proyectos que dependen de despachar energía de manera continua.

En el ámbito empresarial, la integración de renovables ya no es solo una decisión ambiental, sino estratégica. La generación propia reduce la dependencia de la red y permite esquemas mixtos que impactan directamente en la estructura de costos. Aunque existe inversión inicial, el retorno se observa en pocos años gracias a la disminución sostenida del gasto eléctrico.

Además, contar con certificados de energías limpias se ha convertido en un requisito para acceder a ciertos mercados. Cada vez más empresas exigen a sus proveedores que utilicen energía renovable en sus procesos, lo que coloca a la transición energética como una condición de acceso a cadenas de valor más exigentes.

Sectores como alimentos y bebidas, automotriz y manufactura lideran esta adopción, impulsados por la necesidad de evitar paros operativos con software especializado y monitoreo digital.

La información en tiempo real permite priorizar inversiones y optimizar presupuestos, destacó Israel García Palacios.

La digitalización también redefine la gestión de la huella de carbono. Sistemas avanzados procesan millones de datos por segundo para identificar consumos atípicos, optimizar cargas y determinar qué fuente energética conviene utilizar en cada momento. La reducción de emisiones deja de ser un objetivo abstracto y se convierte en resultado de decisiones técnicas informadas.

En este ecosistema, las alianzas tecnológicas resultan clave. La colaboración entre Hitachi Energy y Microsoft ilustra cómo la gestión de redes eléctricas puede potenciarse con plataformas de datos en la nube e inteligencia artificial, garantizando procesamiento seguro y eficiente de información crítica.

Para las PYMES, el escenario también es favorable. La caída en costos tecnológicos y la disponibilidad de soluciones modulares permiten inversiones con retornos cada vez más cortos. La discusión ya no se centra únicamente en el desembolso inicial, sino en los ahorros energéticos futuros y en la estabilidad operativa que ofrecen estas tecnologías.

A largo plazo, la integración de energías renovables fortalecerá la resiliencia económica, impulsará empleo verde y mejorará la competitividad global de México. Diversificar fuentes, digitalizar sistemas y gestionar con datos no solo reduce costos: redefine el modelo de negocio. En la transición energética mexicana, el valor ya no reside únicamente en el MegaWatt instalado, sino en la inteligencia con la que se administra.

Por: Viridiana Diaz

 

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